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Desde este año, las etiquetas de los productos de alimentación son más claras y aportan más información al consumidor. Aquí resumimos en qué consiste dicho cambio

etiquetas de alimentos

La información que figura en los envases o etiquetas de los alimentos envasados permite conocer la información básica de este tipo de productos. Después de unos años de transición para adaptarse a las novedades, a finales de 2014 entró en vigor la nueva normativa europea que obliga a dar más y mejor información en las etiquetas de los alimentos.

De esta forma, podemos saber con mayor claridad qué estamos comiendo, algo muy importante para la salud de los consumidores en general pero, sobre todo, para quienes padecen alergias e intolerancias.

A grandes rasgos, las etiquetas deben informar, de manera obligatoria, sobre los 14 alérgenos más comunes, usar un tamaño de letra legible, identificar el origen y la composición exacta del alimento e incorporar datos nutricionales que nos permitan comparar qué producto es más saludable.etiquetas alimentosEn concreto, éstos son los requisitos que, según la normativa vigente, debe cumplir el etiquetado de los alimentos que consumimos:

  • Las etiquetas deberán dejar bien claro si los alimentos contienen alérgenos, indicando la presencia de sustancias como lactosa, frutos secos, etc., con letra de diferente tipo, distinto color o más oscura que el resto del texto.
  • El tipo de letra debe tener un tamaño mínimo para mejorar la legibilidad. En envases de más de 80 cm2, el mínimo de altura de la “x” debe ser 1,2 mm. y en envases de menos de 80 cm2, 0,9 mm.
  • Es obligatorio indicar en las etiquetas el país de origen de los alimentos. Ya lo era antes para la carne de vacuno, la miel, el aceite de oliva, las frutas y verduras y el pescado. Ahora también debe indicarse la procedencia de la carne de cerdo, de oveja, de cabra y de ave de corral.
  • En lugar de «sodio«, en las etiquetas de alimentos debe aparecer la palabra «sal«, un vocablo más común que todo el mundo pueda entender.
  • También hay que incorporar la información nutricional del alimento en las etiquetas: el valor energético, las grasas, las grasas saturadas, los hidratos de carbono, los azúcares, las proteínas y la sal, por cada 100 gramos de producto o por cada 100 mililitros, para poder comparar en igualdad de condiciones. Esta norma será de obligado cumplimiento a partir del 13 de diciembre de 2016, aunque hay muchos productores que ya la están aplicando.
  • Además de especificar si las grasas son de origen animal o vegetal, como se hacía hasta ahora, ya es necesario especificar de qué tipo son: de oliva, de girasol, de palma, etc., ya que no todos los aceites vegetales son iguales. Algunas, como la de coco, o la de palma (una de las más utilizadas en el mundo) pueden llegar a tener más cantidad de ácidos grasos saturados que las grasas de origen animal.
  • Los productos que han sido descongelados antes de ponerse a la venta tienen que especificarlo en sus etiquetas para que el consumidor no vuelva a congelarlos en casa.
  • Los productos que aparentan ser una sola pieza pero que están elaborados a partir de varias, como las salchichas, los palitos de cangrejo, etc., deben dejar claro todos los ingredientes empleados en su elaboración.
  • Toda la información sobre un producto debe estar en el mismo campo visual, no en distintas caras del envase, para que se pueda ver todo el contenido a la vez. Para poder cumplir con la normativa, en Grupo Lappí ofrecemos a nuestros clientes todo tipo de etiquetas, en diferentes formatos, diseños, tamaños y materiales, para que puedan incluir toda la información necesaria de cada producto de alimentación.

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