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Información nutricional de las etiquetasEn breve, a partir del próximo mes de diciembre, las etiquetas de los productos alimentarios deberán incluir de manera obligatoria la información nutricional.

Son ya muchas las empresas que han comenzado a incluir, de manera voluntaria, este tipo de datos en sus etiquetas.

En Grupo Lappí hacemos una recopilación de los datos que debe incluir la información nutricional y cómo deben organizarse estos datos en las etiquetas para que podamos entenderlos completamente.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que todos los alimentos deben llevar en sus etiquetas la información nutricional. Eso sí, hay algunas excepciones como los productos sin envasar, sin transformar, las bebidas alcohólicas de más de 1,2% de volumen de alcohol o los que incluyen un solo ingrediente como el agua o la sal, entre otros.

Asimismo, toda la información nutricional de un producto debe ir en un mismo campo visual en la etiqueta y en un formato claro, de manera que el consumidor pueda leerla fácilmente.

Según informa la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, los datos que deben incluirse en la información nutricional de un producto son: en primer lugar, el valor energético. Este valor energético ha de darse tanto en kilojulios (cuya abreviatura será Kj.) como en kilocalorías (kcal.).

A este valor energético le seguirá, por este orden, la cantidad de grasas, las grasas saturadas, los hidratos de carbono, los azúcares, las proteínas y la sal. Todo ello, en gramos (g.) Tanto el valor energético como la cantidad de nutrientes se expresarán por 100 g. o 100 ml. de producto.

Además de estas sustancias obligatorias, la información nutricional puede ser más detallada. Así, en las etiquetas pueden indicarse las grasas monoinsaturadas, las grasas poliinsaturadas, los polialcoholes, el almidón, la fibra alimentaria o las vitaminas y minerales (presentes en cantidades significativas).

Si la cantidad de algunos nutrientes son insignificantes, la información sobre los mismos puede sustituirse por la frase: “Contiene cantidades insignificantes de…”.

Toda esta información nutricional puede declararse de tres maneras diferentes:
-Por porción o unidad de consumo (un dato que debe quedar claro y estar cuantificado en la etiqueta junto a la información nutricional).

-Como porcentaje de la cantidad diaria recomendada que debe tomar un adulto de un nutriente en concreto por 100 g. o ml.

-O como porcentaje de la cantidad diaria recomendada por porción o unidad de consumo.

Así, la información nutricional será una herramienta útil para que los consumidores puedan comparar productos y elegir aquellos que se adapten mejor a sus necesidades y requerimientos.